Mauro Libi Cresanti: Crónica de un Guisador Fantasma

Mauro Libi

A pesar de tener una fortuna multimillonaria, muy pocos venezolanos conocen su nombre o entienden el verdadero por qué de su riqueza. Mauro Libi Cresanti es un empresario con nueve propiedades en Estados Unidos, avión privado, y docenas de compañías tanto en Venezuela como en el exterior, de las cuales nadie parece tener mucha información. No todas están inscritas en el Registro Nacional, y la mayoría son vagas en cuanto a sus ganancias y personal. De hecho, los pocos datos encontrados en una intensa búsqueda no le hacen justicia al millonario venezolano que pasa los días en sus mansiones en Miami o viajando en su avión privado, mientras el resto de los venezolanos hacen cola para conseguir productos básicos.

Mientras otros empresarios venezolanos son nombres conocidos en el país y en el exterior, Libi vive en las tinieblas. Aunque se ha ganado la vida comprando e invirtiendo en compañías, es difícil entender cómo se ha hecho tan rico – especialmente cuando en Venezuela no hay materia prima, y mucho menos dólares. La respuesta es sencilla: ha sido capaz de establecer relaciones claves con miembros del gobierno, lo cual le han permitido aprovecharse de un sistema corrupto y totalmente ineficiente.

Libi es dueño del Grupo Libi que incluye seis compañías importadoras de alimentos y una de electrodomésticos. Además de las siete compañías nacionales, el Grupo Libi maneja una docena de negocios con domicilio en Florida. Asimismo, en Panamá están registradas dos y en España otra empresa financiera conocida como AFC Investment.

Cabe destacar que Inversiones 4528, una de las compañías del Grupo Libi, se encuentra bajo investigación criminal del Ministerio Público por utilización inapropiada de dólares preferenciales de CADIVI. Hasta la pagina chavista, Aporrea, denunció la cantidad de divisas que Libi recibo del gobierno. La investigación involucra compañías fantasmas a las que se les asignaron 615 millones de dólares para importar, pero que ilegalmente fueron utilizados para propósitos distintos.

Sorprendentemente, a pesar de estar bajo una investigación tan grave como lo es fraude financiero, el gobierno le continúa asignando divisas a tasas preferenciales. De hecho, estando en plena investigación en septiembre de 2014 montó Frimaca, una compañía de refrigeración de alimentos, recibiendo más de $600 millones a Bs. 6.30 con la ayuda del Banco Central de Venezuela y CENCOEX. Esto es prueba de que alguien dentro del gobierno está actuando como su ángel guardián, asegurándose de que independientemente de la cantidad de dinero que se haya robado del país, el empresario fantasma continúe consiguiendo divisas sin dificultad alguna.

Peor aún, los buenos oficios del gobierno con Libi no paran ahí. Como director de Banplus,  una de las instituciones financieras con más actividad en cambio de divisas, Libi utilizó el Sitme para sacar dólares “limpios” del país. Utilizando la plataforma tecnológica para cambiar divisas, les entregó sólo el 20% de los cupos a venezolanos que solicitaban el cambio legalmente. El otro 80% fue concedido a empresas de maletín quienes lo utilizan para lavar el dinero y obtener dólares a la tasa preferencial, estafando directamente al Banco Central de Venezuela.

Gracias a miembros de alto rango del gobierno venezolano como el Ministro de Alimentación Carlos Osorio, y el Ministro de Finanzas y Banca Pública y Presidente del Banco de Venezuela Rodolfo Marco Torres, las estafas han continuado una tras otra sin inconveniente alguno. Mientras que Osorio ha utilizado su control sobre CENCOEX para otorgarle dólares a tasa preferencial, Marco Torres ha utilizado su rango sobre el sector alimenticio para garantizarle protección financiera.

Nicolás Maduro dijo hace unos meses que quien le robara al pueblo, iría a la cárcel inmediatamente, fuese quien fuese. Si eso es cierto, ¿por qué sigue Libi de fiesta en Miami?

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