Revisando la conciencia ética mientras nuestros bebés nacen en cajas de cartón

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En el Hospital Dr. Guzmán Lander de Barcelona, estado Anzoátegui, los bebés nacen y son colocados en cajas de cartón. Y no es por negligencia o desidia, es que este hospital, dependiente del Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS), como todos los demás hospitales e institutos de salud del país, no tiene insumos con qué atender a sus pacientes.

La foto de los recién nacidos fue filtrada por un enfermero de este hospital del oriente y es un muestra impactante tanto para el país como para el resto del mundo, de manera que se conoce acerca de la realidad venezolana en materia de salud pública.

Y es que los hospitales venezolanos y todo el sector público en general operan en circunstancias bastante decadentes y primitivas. Este año la Federación Médica Venezolana señaló que solo se consiguen el 5% de los materiales médicos necesarios para poder trabajar y atender a los pacientes. A su vez, la Federación Farmacéutica Venezolana reveló que el 80% de los medicamentos escasean y el 20% de los especialistas han optado por irse del país debido a la crítica situación que vive este sector. Sumado a esto debemos recordar los contantes recortes de agua y luz que dificultan aún más la operatividad, haciendo que muchas veces nuestros médicos deban realizar operaciones en plena oscuridad, con apenas una linterna que les ilumine.

Adicionalmente, la Encuesta Nacional de Hospitales 2016, que inspeccionó a unos 242 centros de salud y fue elaborada por organizaciones como Médicos por la Salud y el Observatorio Venezolano por la Salud de la Universidad Central de Venezuela, registró que uno 90% de los servicios de emergencia en los hospitales presenta “fallas intermitentes”.

Ante esta deplorable y angustiosa situación recordemos un poco las políticas emprendidas desde el sector oficialista para solventar esta crítica realidad. En el año 2007 la Asamblea Nacional, entonces regida por el chavismo, aprobó Bs. 1 billón para el refortalecimiento de unos 62 centros hospitalarios entre los cuales se encontraban 10 del distrito capital. Posteriormente, en el 2014, aprobó casi Bs. 700 millones para el “fortalecimiento de la red pública hospitalaria” a lo que también se le debe sumar la construcción de 6 hospitales nuevos, la inversión de 1.272 millones de bolívares en la creación del Barrio Adentro IV, la dotación de Bs. 140 millones provenientes del Fondo de Desarrollo  Nacional (FONDEN) y de Bs. 186 millones del famoso Fondo Chino Venezolano.

¿La realidad? Aún estamos esperando ver en dónde se invirtió esa plata, dados los alarmantes índices mencionados. Aún estamos esperando ver el cardiológico para adultos o el oncológico de Montalbán. Apenas hay un 15% del avance físico de algunas de las construcciones empezadas, mientras el 60% del compromiso financiero ya fue cancelado. Existen 3 mil obras hospitalarias que no se han culminado y solamente en el año 2014 se realizaron 35 denuncias respecto a la corrupción en el sector.

¿A dónde se fue la plata? A los suculentos guisos del oficialismo y de los enchufados que cuando necesitan de atención médica, recurren a ellos para ser atendidos en el exterior, mientras que los venezolanos tenemos que supeditarnos a estas primitivas e indignantes circunstancias… mientras que nuestros bebés tienen que nacer en cajas de cartón.

Ante esto el director del IVSS, Carlos Rotondaro, sacó un comunicado en el que señala que “…invitamos a la conciencia ética…”. Sr. Rotondaro, lo contrario, lo invitamos a usted.

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