Maduro expropia la mitad de la producción nacional

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La última que nuestro Presidente nos ha lanzado es que en pleno programa de “Contacto con Maduro”, en la celebración del Congreso de la Patria, capítulo CLAP, ha aprobado un decreto en el que el Estado se reserva el derecho de adquirir el 50% de los rubros producidos en el sector agroalimentario. ¿Qué quiere decir esto en verdad? Que no conforme las terribles políticas económicas emprendidas en el pasado, que nos han llevado a la debacle financiera que estamos viviendo ahorita, el Ejecutivo ha decidido no solo no proveer ningún tipo de incentivo a la empresa privada o producción nacional, sino por el contrario, ajustar la soga un poco más alrededor del cuello, a ver si termina de ahogar las migajas que se producen a nivel nacional. Me parece que esto nos acaba de hacer caer unos cuantos puntos en el Informe de Competitividad Global 2016-2017 del Foro Económico Mundial, en el que ya nos encontrábamos en el puesto 130 de 138, como uno de los países menos competitivos económicamente ¿habremos ya llegado al 138?

Maduro ha aprobado un decreto en el que el Estado tiene el derecho de obtener/expropiar la mitad de la producción nacional para ser distribuida por el Gobierno a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), sabiendo ya además cómo se manejan esos guisos llamados CLAP. Mi pregunta es ¿cómo se supone que van a obtener ese 50% cuando en el país ya no se produce prácticamente nada? Cuando la dependencia en la renta petrolera ha alcanzado el 96%, es decir, el país depende casi en su totalidad de la venta o exportación de los productos derivados del petróleo, porque nacionalmente no hay más nada que exportar, porque el Gobierno, con su terrible administración y sus desatinadas políticas públicas, ha asfixiado a todo el aparato productivo nacional. Sin embargo, durante su programa también declaró que se debe trabajar junto con el sector privado “pero con reglas transparentes y claras”, sí claro, cómo no…

Durante su alocución el Presidente de la República afirmó que los CLAP “son la única garantía para que los productos de primera necesidad lleguen a los venezolanos”, además de que los mismos se encuentran “en condiciones de acelerar su marcha y tomar el control de los procesos productivos y distributivos a nivel regional en todos los estados del país”. Pero hace unas semanas escuchábamos de Freddy Bernal, el Coordinador de los Comités, declarar que éstos son medidas “coyunturales por la guerra económica” y que en cambio “nuestra columna vertebral tiene que ser la producción”. Señores del Gobierno, encima de que toman estas desacertadísimas decisiones, yo les ruego que al menos se pongan de acuerdo respecto a ellas, porque esta incertidumbre ya no se aguanta más en un país en el que se pasa hambre, en el que la gente escarba entre las bolsas de basura, en el que nuestros niños, nuestra generación futura, está siendo desnutrida y entre muchísimas otras cosas más.

Además de la barrida que le acaba de echar a la producción nacional y de afirmar que los CLAP “son la única garantía” de que los venezolanos coman, también señaló que busca emprender un “nuevo modelo económico productivo y distributivo que “tiene que ser un modelo al servicio de la igualdad y la distribución de la riqueza”. Presidente, vaya y pregúntele a los habitantes de Petare o a los de Villa Rosa (¿si se acuerda de Villa Rosa?) si están sintiendo ese “nuevo modelo productivo” con esa “igualdad” que usted aclama, cuando todos sabemos muy bien que la repartición de esas bolsas CLAP están siendo destinadas solo a aquellas personas que dicen estar todavía a favor del proceso “revolucionario”.

Todos sabemos  muy bien que estas políticas que buscan “aliviar” o “mejorar” la nefasta situación económica del país son mentira. Por un lado, son nuevos esquemas de guisos para mantener contentos a unos pocos que a costa del hambre del pueblo, hacen su agosto. Por otro lado, son sencillamente “trapitos calientes” para tratar de aguantar la creciente y perenne  insatisfacción y disgusto que sienten los venezolanos con su Gobierno Señor Presidente, los tiempos de “trapitos calientes” ya pasaron, hace bastante rato.

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