Los guisos se preparan a oscuras

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¿Les parece confusa la foto de este artículo? Es difícil de entender sin una previa explicación. Es nada más y nada menos que el estado Metropolitano de Mérida cuando sufrió un apagón en medio del juego Venezuela vs. Brasil, porque este Gobierno, ni ante eventos internacionales, es capaz de mantener la altura al menos para fingir por un ratico algún derroche de eficiencia.

Y esto no es algo que nos sorprende a los venezolanos, de repente los brasileros quedaron sorprendidos, pero esta es la realidad que vivimos a diario desde hace mucho tiempo. Desde hace ya años nos acostumbramos a vivir en la penumbra, al acecho de la inseguridad en las noches cuando se nos va la luz, a los toques de queda autoimpuestos porque los centros comerciales tampoco pueden operar a cabalidad, a vivir alertas de nuestros aparatos domésticos porque las subidas y bajadas de energía nos dañan las pocas cosas que nos quedan. A también tener que conformarnos aún más con la ineficiencia de los entes públicos debido a la restricción del horario laboral, y a un sinfín de cosas más, como la gravísima situación que ocurre cuando se va la luz en nuestros ya precarios hospitales y centros de salud, en donde médicos han tenido que recurrir a las linternas de sus celulares para continuar con alguna cirugía.

Y no es para menos cuando repasamos todos los actos de corrupción que han salido a la luz pública en, al menos, el sector eléctrico y energético nacional. Todo empezó en el año 2007 cuando a Chávez se le ocurrió la brillante idea de nacionalizar el sistema eléctrico y así sumergir también a este sector dentro de la espiral de corrupción de este gobierno, siendo también blanco de las ya conocidas prácticas de sobrefacturación, lavado de dinero a través de empresas fantasmas y la compra de productos, tales como plantas eléctricas y turbinas, que jamás se vieron; de forma que los boliburgueses puedan embolsillarse sus dólares y arruinar al país en el proceso.

Ya desde el año 2011 se vienen denunciando la existencia de estas actuaciones ilegales, cuando la misma Corpoelec denunció el sobreprecio de unos 10 proyectos de generación de energía, los cuales alcanzaban la módica suma de $16,5 millardos. Otros de los casos más flagrantes de despilfarro ha sido denunciado por el diario El Nacional, que cita fuentes sindicales del sector eléctrico para asegurar que, entre 2008 y 2015, el Gobierno invirtió $32 mil 800 millones para contratar la generación de 16 mil 354 megavatios. Pero de ese total solo se incorporaron 3 mil 44 megavatios en el sistema eléctrico nacional. El resto se esfumó. Entre las denuncias más recientes tenemos la de  Otto Reich, antiguo Embajador de los Estados Unidos en Venezuela, quien acusó ante una corte en Nueva York a Alejandro Betancourt y a Pedro Trabbau, fundadores de Derwick Associates, por actos de corrupción y lavado de dinero con funcionarios públicos venezolanos, específicamente, funcionarios de la petrolera estatal, PDVSA. Reich acusó a ambos socios de haber amasado una fortuna a través del pago ilegal de sobornos multimillonarios cotizados en dólares, a funcionarios públicos de Venezuela quienes a cambio les otorgaron a Derwick, contratos  de construcción en el sector de energía. Según el otrora Embajador, la sobrefacturación de algunos de estos materiales, entre los que se suponía que habían plantas eléctricas, es de unos $2.9 billones.

Finalmente, entre el último conglomerado de números que tenemos respecto al despilfarro y la generación de guisos dentro del sector eléctrico nacional, tenemos que, de acuerdo al vicepresidente de la Asamblea Nacional, Enrique Márquez, se han destinado unos $120 mil millones a este sector pero que sin embargo, no vemos los frutos de la inversión de esa enorme suma de dinero. Nuevamente, son miles de millones de dólares que estos bolichicos, boliburgueses y la jauría de ladrones del gobierno, le quitaron al pueblo venezolano. Pero al menos nos queda la satisfacción de que el pueblo venezolano le dijo a gritos anoche al gobierno de Nicolás Maduro, a su séquito de guiseros y a nuestros invitados internacionales, qué es lo queremos: ¡REVOCATORIO YA!

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