Ladrones de cuello rojo

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En el marco del caso de los “narcosobrinos”, recordemos que hace unos meses surgió una pequeña polémica cuando los fiscales federales de Manhattan determinaron que había un “tercero pagando los gastos legales de los dos acusados”, cuestión que presentaba un posible conflicto de intereses porque ese tercero podía seguir alguna estrategia legal que no estuviese acorde a los intereses de los acusados. Sin embargo, estas dudas fueron rápidamente desechadas por la familia presidencial y el misterio de este tercero quedó en las penumbras como tantas de las acciones que el Gobierno persigue y realiza en pro de sí mismo.

No obstante, finalmente, en una entrevista realizada por el Wall Street Journal pudimos dar con el misterioso personaje. No es sino el mismísimo Wilmer Ruperti el que ha estado detrás de estos hechos. Y es que lejos de sorprendernos esta nueva revelación, más bien nos preguntamos cómo no se nos ocurrió antes. No podía ser otro que él, el maestro de todos los guiseros, el boliburgués mayor. Difícilmente uno pueda encontrarse con un enchufado de más estirpe que éste. Con decir que en un reporte de la firma “Lloyd’s List” en 2004, señaló que “todo lo que toca” se transforma en oro.

Pero repasemos quién es este señor. Wilmer Ruperti saltó a la fama cuando en el año 2003 rehuyó de los llamados al paro petrolero y por el contrario, movilizó sus tanques de gasolina a los puertos del país para venderle al doble el tan preciado bien a la compañía estatal petrolera, Petróleos de Venezuela, porque el Señor Ruperti entiende muy bien la economía de mercado, ante la escasez del producto y la falta de suplidores, consiguió una oportunidad impelable para llenarse la barriga de guisos.

Desde entonces, el Señor Ruperti ha sido un fiel y noble amigo de la “revolución”. En el año 2006 también le concedió una agradable entrevista al diario The Wall Street Journal, en la que habló largo y tendido, y entre algunos temas de conversación estuvo la adquisición de dos pistolas únicas en su estilo, labradas en oro; una rareza a la que los expertos le habían asignado un precio estimado entre 600 y 800 mil dólares. Según él,  Las armas fueron obtenidas por Bolívar alrededor de 1805, cuando vivía en París, y las utilizó durante las guerras de independencia en Suramérica. Ruperti entonces señaló que las obtuvo por la módica suma de $1.6 millones en una subasta de la firma Christie’s en Nueva York, un récord para el creador de estas armas cargadas de historia y simbolismo. Más tarde, 24 de julio del 2012 salió en cadena nacional de radio y televisión, obsequiándole a Hugo Chávez tal par de pistolas.

Finalmente, entre estos encuentros y estrechas amistades con el oficialismo, hemos conocido que el Señor Ruperti recientemente obtuvo un contrato con su empresa Maroil Trading Inc. de $138 millones para la remoción de una cantidad de coque de petróleo en los terminales de PDVSA. Esta concesión, seguramente, debido a la infinita amabilidad de Ruperti de correr con los gastos legales de los sobrinos de la “primera combatiente” de la República, que se involucraron en el negocio familiar del narcotráfico y fueron apresados en noviembre del año pasado y están siendo juzgados en una corte en Nueva York.

Ante estos alegatos, Ruperti ha manifestado que este nuevo contrato nada tiene que ver con los gastos legales de los sobrinos de Maduro, sino que “diez empresas pujaron por el contrato” y “me ofrecieron el precio más bajo y le ahorro al país $10 millones”. Adicionalmente señaló que “esto perturba la tranquilidad de la familia presidencial”, y ante estos difíciles momentos económicos y sociales, “necesitamos que el Presidente esté tranquilo”.

Por allá en la entrevista con el Wall Street Journal en el año 2006, Ruperti declaró “mucha gente piensa que yo soy el diablo, pero eso no es cierto, yo duermo tranquilamente todas las noches y estoy moralmente satisfecho”.

Ustedes saquen sus propias conclusiones…

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